Vuelta a los escenarios

Hoy estoy alegre.

Razón número 1: Una amiga me ha mandado un email, en el que venía un link a una entrevista de Jesús Cifuentes, donde se hablaba de su vuelta a ¡celtas cortos! Vale, quizá no siga la linea de mi blog, pero simplemente quería compartir mi alegría con vosotros, ya que celtas cortos es mi grupo favorito desde que tengo conciencia musical… O desde que tengo conciencia, que más o menos pasó a la misma vez (no voy a decir a que edad, ya que fue demasiado tarde).

Razón número 2: Un amigo me ha mandado un mail (obsérvese el paralelismo entre estas razones), al cual vi hace un par de meses (¿es así, Alejandro?), y le devolví un libro que tenía suyo desde el instituto, hace siete años… que me voy por la ramas. Lo que queía decir es que este amigo me ha recordado que tenía que escribir. Hacía demasiado tiempo que no escribía. Demasiado tiempo.

El caso es que a través de mail hemos tenido un mini-debate. Alejandro decía que ha leído este blog y le ha gustado, aunque no estaba de acuerdo con algunas de la ideas expresadas en él (¡por fin alguien que me rebate!). Yo creo saber por donde van los tiros. Él siempre ha sido muy realista, hasta un punto ligeramente cercano al pesimismo (tiene además un toque de humor negro que recuerda a antiguos literatos españoles). En cambio yo, como creo que se puede apreciar en este blog, soy quizá excesivamente idealista. Hasta tal punto que a veces (a menudo) pienso que Jorge Bucay es pesimista y sanguinario (por raro que os resulte).

He recapacitado varias veces sobre mi idealismo, y voy a exponer mis razones para este comportamiento:

¿Cuantas veces se cumplen las metas que uno se plantea en la vida? Muy pocas, ¿verdad? Ahora bien, pongamos que (esto es un decir) se llegue a la mitad del camino. Mientras más largo sea el camino, por mucho que lleguemos tan sólo a la mitad, más grande será el logro. ¿Me seguís? Es decir, si yo intento llegar hasta 100, y me quedo en 50, habré hecho mucho más, que aquél que intenta llegar hasta 10 y se queda en 5. Pero, ¿y si soy extremadamente idealistae intento llegar hasta 1000?

Otra razón, fundamental, es la forma en que veo a la gente. Algunos desconfían por defecto de alguien a quién no conocen. Podemos pensar así, y vivir retraídos, encerrados en nosotros mismos. También podemos ser abierto y pensar que “una persona es inocente hasta que se demustra lo contrario”. Esto es una exageración, tampoco hay que ser tan extremista, ni por un lado, ni por el otro, pero creo que una actitud positiva es mucho más productiva que una actitud negativa.

Y después de esta gran parrafada, queda dar la gracias a Alejandro, por su mail, a Natalia, por su mail,a Jesús Cifuentes, por volver a Celtas Cortos, y a Celtas Cortos, por permitir su vuelta. También gracias a vosotros, por leerme detras de vuestras pantallas. Un saludo, y ¡recordad que he vuelto!.

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