Con los ojos de un niño

Los papás de Pau (cinco años) están separados. Un día estaba Pau viendo en la tele una peli donde un cura estaba casando a una pareja y decía la frase: “Hasta que la muerte os separe”, y acto seguido Pau le dijo a su madre: “Mamá, ¡papá y tú estáis muertos!”.Frases célebres de niños 2. El hormiguero. Pablo Motos.

Me encantaría poder seguir viendo el mundo con los ojos de un niño. Un día, sin darte cuenta, te levantas y te has convertido en la cucaracha de Kafka. Has perdido la lógica y los sentidos. La mentira es una parte fundamental de tu existencia y se te olvidan completamente los detalles más importantes.

Crees que lo sabes todo sobre la vida, que los niños no comprenden el mundo como lo pueden hacer los adultos, y que la única forma de ser feliz es luchar duramente por lo que quieres conseguir. Y resulta que ni siquiera sabemos qué queremos conseguir.

Sin embargo, los niños lo tienen bien claro. Como Pablo, que con cinco años, un día le dijo a su madre: “Mamá, ¿sabes cual es mi mayor tercer deseo? ¡Comerme un melón entero!”. Mirad, que meta más sencilla y fácilmente alcanzable. Sin embargo, a Pablo, cuando crezca, se le habrá olvidado su mayor tercer deseo. Y comer un melón entero no le hará tan feliz como podía hacerle con 5 años… ¿qué es lo que nos hace cambiar de ese modo? Si alguien lo sabe, por favor, que me de la vacuna. Y que se la pase a Pablo también. Que le hagan feliz.

Luego llega el pequeño Paco quien, con tan sólo ocho años, después de que su hermana le comentara, en un día de abundante lluvia, que aquello parecía el diluvio universal; a él sólo se le ocurrió suspirar: “El Diluvio Universal, y yo sin conocer el amor”.

Parece que toda nuestra vida, de pronto, se centra en una sola frase: “El Diluvio Universal, y yo sin ser rico todavía”.

Empezamos a complicarnos la existencia con aquello que nunca tendrá importancia, y morimos mucho más viejos y más sabios, arrepintiéndonos en nuestros últimos momentos de las decisiones que nunca tomamos.

Hay quien dice que la sabiduría te llega cuando ya no puedes hacer nada con ella. Yo no lo creo. Creo que la sabiduría nace con nosotros, se desarrolla, tiene su punto álgido en la infancia y, pasada esa corta fase de la vida, la vamos perdiendo poco a poco…

También creo que Pau tiene razón cuando le asegura a su madre que ella y su padre están muertos. Al fin y al cabo, si no vives la vida, es porque estás muerto. Y si aquello que más te importaba ha pasado a ser todo un estorbo… entonces… ¿qué nos queda? Los padres de Pau se convirtieron en zombies. En personas que se dejaron el músculo motor olvidado en la taquilla del trabajo. La muerte ya no supone una diferencia.

Sin querer, todos empezamos a morir un poco cuando crecemos. Se nos instala un virus molesto y degenerativo que nos hace perder lo importante en los lugares menos indicados… te dejas la amistad olvidada en la barra de un bar, los principios en el bolsillo de aquella vieja camisa, y el amor en una balda del supermercado. Las lágrimas se evaporan en silencio, junto al humo de los coches, y la risa se ve ahogada por el ruido de la ciudad.

Lo peor de todo es que apenas lo identificas como amenaza, y de alguna manera crees que la vida siempre ha sido así. Que no hay otros caminos. Oímos a cantores gritar al oído de la gente que otro mundo es posible, y les ponemos una imaginaria camisa de fuerza.

Y yo, como esos locos trocadores, les pido humildemente que, si alguien la conoce, por favor, me inocule esa magnífica vacuna. Aquella que nos traerá de nuevo la alegría. La que nos hará deshacernos de nuestros mejores trajes. La que derrumbará nuestras lujosas casas hipotecadas. La que reducirá a escombros los supermercados. La que abrirá las puertas de los manicomios. La que, por fin, nos devolverá la sabiduría que perdimos siendo niños.

Bien aventurados los niños y los locos, porque de ellos nacerá nuestra esperanza.

*Las frases de niños incluídas en el texto están sacadas del libro “Frases célebres de niños 2. El Hormiguero”
Safe Creative #0906144023847

Anuncios