La era del basilisco

Y entonces el basilisco abandonó la cueva en la que se hallaba recluido, y los hombres volvieron a convertirse en piedra.

Y los obreros de antaño, que dieron su vida para encerrar a la bestia, se removieron en sus lechos de tierra. Y las estatuas erigidas en su honor se derrumbaron.


El basilisco posó su paralizante mirada en todo aquel que mostraba debilidad y, poco a poco, los ánimos de los hombres fueron mermados. Sigue leyendo

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Ciervos

Lo que más me gusta de mi trabajo es observar a los ciervos.

Pareciera que mi trabajo consistiera en catalogar aves, o en ejercer de guardia forestal, etc. Nada más lejos de la verdad. Trabajo, como muchos ya saben, en una empresa de ingeniería de telecomunicaciones. Y aún así, lo mejor de mi trabajo es poder ver, de vez en cuando, a los ciervos.

Pueda resultar extraña esta afirmación si el lector desconoce por completo el contexto en el que se encuadra la misma. Sigue leyendo

El último recuerdo

Se despertó lentamente, como saliendo de un sueño eterno, resurgiendo de aguas profundas y oscuras, donde su identidad se hundió hace ya tanto tiempo. Dejó que sus pupilas se acostumbraran a las primeras luces del alba y que el agradable aroma a bosque en el aire llenara sus pulmones.

Muy despacio, deslizó un pie hasta el suelo y apoyó en él parte de su peso, aumentado ligeramente con los años transcurridos. Sigue leyendo