La larga espera (III)

Se me había olvidado escribir. De hecho, era la primera vez que empezaba un relato hablando de mí. Maldito egoísta. Corazón vacío. ¿Dónde dejaste olvidado el significado de las letras? Pero entonces te acordaste de ella. Como cada minuto de tu vida.

Eran las dos de la tarde y pasaban tres minutos de la cita. Años de vida juntos y aun llegaba pronto a los encuentros contigo. Hace tiempo que me hice adicto a esperarte. En cualquier ciudad. En cualquier contexto. La cuarta dimensión enloquece cuando pienso en ti. El tiempo se detiene, gira, me besa los labios, se va, vuelve y sigue su curso. Nunca sabrá la delicia en la que se convierte pensarte durante eternos segundos esperando tu llegada.

Empezaba a llover pero no llevaba paraguas. Tampoco me apetecía resguardarme. Sabía que el brillo de tu sonrisa disiparía las grises nubes que últimamente rondaban nuestro cielo. Bruselas es así. Como una película en blanco y negro. Largas gabardinas. Viejos sombreros. Tardes de invierno. Teatros y antiguos cines. Pianistas en las estaciones de tren. Alegres festivales en las calles. Terrazas repletas de miradas tomando una cerveza mientras se arropan con finas mantas y gruesos abrigos. Mercadillos de calle con artesanía africana y viejas postales. Músicos en cada esquina. Corazones acelerados. Mentes tranquilas. Estatuas de bronce o mármol en los parques. Museos imposibles. Pipas que no son pipas. Edificios inmensos. Masones en las iglesias. Fachadas con flores de metal… Y aun así gris. En toda su escala. El pantone completo de grises. Pero gris al fin y al cabo.

Hacía tiempo que había dejado de fumar, pues ya no me interesaban las revoluciones. En sustitución, saqué del bolsillo la cajita metálica de fisherman’s friends y observé largo y tendido al viejo marinero de ojos cansados y mirada perdida que asomaba su serio semblante en la tapa de la misma. Parecía pedir clemencia. Abrí la tapa. Me quedaban tres caramelos. Cuando llegaras no quedaría ninguno.

Me sentía un poco incómodo por llevar sentado en las escaleras de bourse media hora, por lo que me levanté con la intención de tomar un café en alguna terraza del bulevar. Unas jóvenes manos me sirvieron pura cafeína en taza, acompañada de un pequeño praline y un speculoos que guardé en el mismo bolsillo donde reposaban mis dos últimos fisherman’s friends. Mientras bebía el primer sorbo se escuchaba en la calle la dulce voz de Klara with Guitar lanzando sus versos al viento. El día no podía ir mejor. A pesar de la lluvia. A pesar del gris.

Poco a poco, como si un pintor estuviera mezclando el oleo en su paleta, todo empezó a tener color. Las películas, las gabardinas y los sombreros. Las tardes de invierno. Los cines y los teatros. Los pianistas y sus estaciones de tren. Los festivales de las calles. Las miradas de las terrazas y sus cervezas y mantas. Los mercadillos e incluso las viejas postales. Los músicos. Los corazones y sus mentes. Las estatuas en los parques. Los cuadros en los museos. Las pipas que no son pipas. Los masones y sus iglesias. Los edificios inmensos y sus flores de metal. Estabas cerca. Muy cerca. Escuché tu voz. No recuerdo qué dijiste. Solo sé que, al mirarte, vi cómo el cielo se había despejado y tu inconfundible silueta se dibujaba a contraluz. Busqué en mi bolsillo. Encontré el praline y el speculoos que guardaba para ti. Te lo ofrecí.

– ¿Y para ti? – Preguntaste inocentemente mientras se te iluminaban los ojos.
– Ya me comí uno – mentí temiendo que tu luz disminuyera si te decía la verdad -. Voy a pagar y nos vamos, que llegamos tarde.

Mientras bajábamos el bulevar, oíamos a lo lejos los versos de Klara:

– …and you will begin to see life can be so easy (…y empezarás a ver que la vida puede ser tan fácil).
– Siempre sonríes al escuchar esta canción. ¿Por qué te gusta tanto?

Me encogí de hombros sin saber qué responderte, pero pensando en lo fácil que resulta la vida cuando estás cerca. Todavía me quedaban dos caramelos en el bolsillo. Nunca me cansaré de esperarte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s